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Hoy acabas de hacerte parte de un compromiso. Un paso nuevo en tu
vida, en el cual la Escuela Quirón no sólo te da la
bienvenida, sino que además te acoge como uno de sus miembros.
Pero esta admisión requiere de tu parte un
pacto basado en el honor, en el valor de la palabra dada y en el
respeto –más allá de las preferencias personales-
a un perfil de estudio propio que no pretende ser el mejor, aunque
sí anhela destacarse por un sello reconocible.
I. Me comprometo a tener,
practicar y/o desarrollar el sentido del humor, la altura de miras
y el respeto a toda opinión que difiera de la mía.
II. Me comprometo a expresar
oportunamente (en tiempo, forma y contenidos) mis diferencias con
respecto a cualquier tema u opinión expuestos en clases,
y fuera de ellas.
III. Me comprometo a entender
que la palabra del profesor no es una ley, sino su visión
fundamentada de un tema. Por lo tanto, son un punto de partida para
que yo comience mi propia búsqueda en cada materia.
IV. Me comprometo a cumplir
en los plazos ya definidos con los compromisos económicos
que adquiero por cada curso en que me inscribo como alumno.
V. Me comprometo a participar
–en la medida en que mis obligaciones me lo permitan- de las
actividades de extensión a las que me convoque esta Escuela,
como también a difundirlas e invitar a quién yo considere
que necesite o se interese en participar en éstas.
VI. Me comprometo a responder
con los acuerdos que adquiera en clases. (Hacer las tareas.)
VII. Me comprometo a no
olvidar que este viaje que acabo de comenzar no sólo es para
aprender una disciplina, sino al mismo tiempo para desarrollar un
trabajo personal y la autoconciencia, entre otras cosas.
VIII. Me comprometo a
no discriminar positiva ni negativamente. Es decir a no hacer diferencias
por sexo, género, nacionalidad, color de piel, dinero ganado
o gastado, barrio, estudios, creencias, color de pelo (aunque sea
artificial), ideología, etc., etc., etc.
IX. Desde este año
me comprometo a abrir las puertas de la creatividad y del despertar,
más allá de todas las justificaciones que tenga para
no hacerlo, aunque me las crea y piense que son reales, con frases
como “no tengo tiempo”, “no sirvo”, “no
tengo plata”, “no se me ocurre”, “tengo
que acompañar a mis hijos y/o pareja a...”
X. Aunque sea costumbre
nacional y/o se lleve en los genes, me comprometo a no hablar mal
de alguien que no esté presente y a no divulgar las intimidades
de otros.
XI. Me comprometo a aprender
de memoria y a practicar en el momento preciso (cuando alguien se
justifique) el lema de esta Escuela: “¿¡Y A QUIÉN
LE IMPORTA?!”
XII. Haz lo que quieras.
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